Ildefonso Nalda Nájera 1876 - 1941
Nacido 23.1.1876 en Tricio
Muerto 4.4.1941 en Gusen
Biografía
El llamado Libro de los muertos (el Toten Buch) registra los españoles que fueron internados en el campo de exterminio nazi de Mauthausen desde el 6 de agosto de 1940 al 20 de diciembre de 1941. Contiene las fichas con el nombre, lugar de nacimiento, ocupación, número, fecha y campo de muerte del prisionero. Las listas fueron recuperadas por los supervivientes y actualmente se custodian en la Amicale des Deportés et Familles de Disparus de Mauthausen, una organización francesa, con sede en Barcelona, cuyo objetivo es el de perpetuar la memoria del campo de concentración de Mauthausen, en Austria. Es en este Libro donde se halla la inscripción de Ildefonso Nalda Nájera.
Antes de que un procedimiento burocrático registrase su muerte en el campo de concentración nazi de Mauthausen, Carlos Muntión (Piedra de rayo. Revista riojana de cultura popular, nº 16, 2005, p. 10-26) describe pormenorizadamente las circunstancias por las que tiene que huir de España. Ildefonso Nalda Nájera nació en 1876 en Tricio, una población de la Provincia española de Logroño que en el año de 1936 contaba con 700 habitantes aproximadamente. En ese mismo año del 36, ya con 60 años de edad, seguía ejercitándose como agricultor, estaba casado con Felisa Pérez-Caballero, tenían siete hijos y su ideología política lo acercaba al partido de Izquierda Republicana.
Cinco meses antes del comienzo de la Guerra Civil española, los días 16 y 23 de febrero de 1936, se celebraron en España las terceras Elecciones Generales (y últimas) de su Segunda República. Los comicios dieron el triunfo a la coalición de izquierdas denominada Frente Popular, que entre otras formaciones políticas agrupaba las del Partido Socialista Obero Español, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya, Partido Comunista Español, Accion Catalana, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista.
En la Provincia de Logroño, las elecciones otorgaron tres escaños de diputados a las derechas de la CEDA y uno al Frente Popular, el de Amós Salvador Sáenz Carreras, de Izquierda Republicana. En el pueblo de Tricio de la misma Provincia de Logroño, 262 votos fueron para la CEDA, 60 para la candidatura Católico-Monárquica y 45 para el Frente Popular.
El clima de tensión política que se vivía días antes de la Guerra, provoca sucesos de acoso (pedreas, gritos, matanza de animales domésticos, intentos de incendio de la casa familiar) contra la familia Nalda, y el 23 de abril la Junta del Censo Electoral proclamaba a Ildefonso candidato a compromisario para la elección de Presidente de la República. Las elecciones a compromisarios tuvieron lugar el 26 de abril y el boicot de las derechas produjo una abstención del 75% en Tricio. Ildefonso Nalda obtuvo los votos de 37 vecinos y ante la intensificación de los acosos que siguió sufriendo, decide marcharse a vivir a Nájera, capital de la comarca y una población a dos kilómetros de distancia de Tricio
El 18 de julio estalla la Guerra y ante la gravedad de la situación y sus posibles consecuencias contra los miembros de la familia, Ildefonso y sus tres hijos mayores (Luis, Doroteo y Feliciano) deciden un día después refugiarse entre los campos próximos.
Su hijo Jesús, con 22 años de edad entonces, consigue huir por Álava hacia la zona republicana para alistarse en el Ejército Vasco. En abril del año siguiente de 1937, adscrito a una Brigada vasca de las Juventudes Socialistas Unificadas, moría en las laderas del monte Gorbea.
Por su parte, Ildefonso, el hijo más pequeño al que llamaban Fonsito, tenía 15 años y decidió esconderse, como muchas otras personas, en el Castillo de Nájera. Junto a cuatro compañeros, Fonsito piensa llegar caminando a Madrid, pero los temores a las guardias armadas les hacen retroceder. Al día siguiente, en las cercanías del pueblo de Camprovín, una población a siete kilómetros de distancia a Nájera, el hijo menor se reencuentra con su padre y los hermanos que le siguieron. Sus cuatro compañeros del frustrado viaje a Madrid, no tardaron en ser apresados y ejecutados.
Un semana después de la fuga de Ildefonso y sus hijos, las secciones franquistas organizan una batida para sacar a los prófugos de los montes de Camprovín; Feliciano, de 27 años de edad, queda aislado y es detenido y enviado a la prisión del frontón Beti-Jai de Logroño, donde también fueron enviadas sus hermanas Elisa y Araceli después de ser trasladadas de la cárcel de Martutene, en San Sebastián.
Durante los meses de julio, agosto y septiembre, Ildefonso y sus tres hijos permanecen escondidos en los montes de la zona, moviéndose entre las poblaciones de Castroviejo, Camprovín, Ledesma y Pedroso. Llega el otoño y deciden que el hermano menor baje al pueblo de Nájera para conseguir ropa con la que puedan pasar el invierno. El 2 de octubre, aprovechando la celebración del día de San Miguel, Fonsito consigue entrar en su casa sin ser reconocido. Durante los días que intenta acopiarse de ropa y alimentos, alguien de Pedroso delata a la Guardia Civil el lugar llamado El Serradero, el lugar donde se ocultan su padre y sus hermanos. Son cercados durante la noche del día 6 y al amanecer, cuando abandonaban la choza donde habían dormido, son tiroteados. Luis (35 años) y Doroteo (29) mueren allí mismo y el padre consigue escapar arrojándose, herido, por un barranco. Llega a Nájera, se encuentra con su hijo Fonsito y deciden permanecer escondidos regresando al Serradero.
Un mes después, sin alimentos que los mantengan, a comienzos de noviembre deben volver a Nájera para conseguirlos. El plan era reunirse con el hermano pastor de Augusto Arrieta (“el Negro”), quien se les había unido en el Serradero, pero después de permanecer un día en las afueras de Nájera, son vistos y a Fonsito lo detienen a las cinco de la tarde del día ocho intentando cruzar el Río Najerilla. Permaneció en la cárcel de Nájera hasta el tres de diciembre, cuando, después de hacerle pasar por Tribunal de Menores de Logroño, es internado durante más de un año en el Reformatorio.
Tres horas antes de producirse la detención de Fonsito, habían hecho prisionera a su madre Felisa, quien fue llevada al Beti-Jai, el frontón que servía de cárcel y donde se reencontró con sus hijas Elisa y Araceli. Las tres mujeres de la casa pasaron más de un año en el Beti-Jai. También allí permanecía preso su hijo Feliciano, pero éste fue sacado del frontón 14 de diciembre y fusilado en el lugar conocido como la Barranca, en la población de Lardero, cercana a la capital de Logroño. Jesús Vicente Aguirre (Aquí nunca pasó nada. La Rioja, 1936. Logroño: Editorial Ochoa, 2008, p. 961 y Secciones de las poblaciones de Nájera y Tricio), constata que los tres hijos mayores de Ildefonso Nalda (Luis, Doroteo y Feliciano) fueron asesinados.
Ildefonso Nalda siguió huido por el monte y un matrimonio sin hijos pudo acogerlo en su casa de Camprovín hasta que contactó con su hermano Felipe Nalda, que vivía en la población cercana de Huércanos. Felipe habilitó un pajar como pequeño refugio de Ildefonso y allí permaneció durante dos años continuos.
Libres de la cárcel y del reformatorio, Fonsito, su madre y sus hermanas, fueron acogidos por una mujer en el domicilio de la Calle Caballerías 21 de Logroño, el domicilio al que llegaría desde Huércanos, oculto en el fondo de un carro, Ildefonso Nalda. Sin pisar la calle allí vivió hasta abril de 1939, cuando acaba la Guerra, pero sigue siendo perseguido por el régimen franquista y la familia decide trasladarse a San Sebastián. Debe vivir en la clandestinidad y ante el temor de ser reconocido, como muchos otros refugiados españoles, huye a Francia. El 9 de septiembre, recién comenzada la Segunda Guerra Mundial y la inmediata implicación en ella por parte de Francia, a través de una red de evasión Ildefonso pasa a territorio francés por el Pirineo navarro.
Tras la derrota republicana en España, la llegada a Francia de miles de exiliados españoles origina la creación de “campos de acogida”. El campo de la localidad de Gurs, cerca de Pau, se construye con la participación del Gobierno Vasco en el exilio en la primavera de 1939. Antes de llegar a su destino final, Carlos Muntión encuentra testimonios documentales que sitúan a Ildefonso primero en el campo de Gurs, situado cerca de la frontera española, en el Departamento de los Pirineos Atlánticos de la región francesa de Aquitania y, algo más tarde, alojado en una granja agrícola del Departamento de La Charente, en el centro-oeste de Francia, aproximadamente a 350 kilómetros al norte de Gurs.
En el Departamento de La Charente, según el texto de Sandra Checa, Ángel del Río y Ricardo Martín, Andaluces en los campos de Mauthausen (Sevilla: Centro de Estudios Andaluces/Consejería de la Presidencia de la Junta de Andalucía, 2006, p. 120-121) se establecieron numerosos refugiados españoles que habían sido trasladados allí desde frontera misma y acogidos en distintas poblaciones. En las afueras de la ciudad de Angoulême, capital de La Charente, se instaló el campo de refugiados de Les Alliers. Hasta el comienzo de la Guerra, estos refugiados habían sido acogidos en distintas poblaciones, la mayoría de ellos en Ruelle-sur-Touvre o Cognac. El campo de Les Alliers no tuvo un régimen propiamente de internamiento, aunque sus prisioneros estaban sometidos a cierto grado de control ejercido por la Prefectura. Allí se alojó un gran número de españoles y se reagruparon numerosas familias que habían permanecido dispersas en distintos centros de acogida desde el inicio de su exilio. En muchos casos, haciendo parte de las Compañías de Trabajadores Extranjeros (C.T.E.), consiguieron trabajos en empresas y casas particulares del entorno, en el exterior del campo.
Cuando en mayo de 1940 se produjo el hundimiento de Francia y la desbandada de su ejército ante el ataque alemán, algunos españoles integrados en las C.T.E., huyendo hacia el sur, también acudieron al campo de Les Alliers, que era considerado el refugio de los españoles. Ante las opciones de solicitar el regreso a España, ingresar en el ejército francés para combatir a los alemanes, o pertenecer a las compañías militarizadas francesas que eran enviadas a trabajar al norte de Francia, o sea, entrar a formar parte de las C.T.E., que eran empleados en fábricas industriales o en faenas agrícolas, fue la posibilidad más elegida por los refugiados.
El ejército alemán ocupó la ciudad de Angoulême el 24 de junio de 1940, bajo la autoridad del gobierno colaboracionista de Vichy. Sin variaciones considerables en el régimen de Les Alliers, unas semanas después corrieron rumores en el campo sobre la pronta llegada de un tren que devolvería a los refugiados a España o los conduciría a zona libre francesa. Finalmente, sin ninguna explicación, el 20 de agosto, ese tren cargaría con 927 españoles que desde la estación de Angoulême, cuatro días después, en la mañana del 24 de agosto, llegaría a la estación austriaca de Mauthausen.
En septiembre 1940 Ramón Serrano Súñer, seis veces ministro, ocupando las carteras de Interior, Gobernación y Asuntos Exteriores de los primeros gobiernos franquistas entre 1938 y 1942, se entrevista con Hitler y, reconocido por su germanofilia, su destacada labor diplomática con el gobierno alemán culmina con el encuentro del 23 de octubre de Franco con Hitler. A partir de estas fechas, la Gestapo interviene llevando a cabo un registro pormenorizado de los presos españoles con la intención de despojarlos de su condición de prisioneros de guerra. Fueron catalogados como “rotspanien” (rojos españoles) y una vez que el nuevo Estado franquista se desentendió de ellos al no reconocerles la nacionalidad española y ser considerados, por tanto, apátridas, fueron arrestados por las tropas alemanas y deportados a campos de concentración.
La mayoría de republicanos españoles que llegó al campo de Mauthausen lo hizo entre la segunda mitad de 1940 y el año de 1942. Como registra Adrián Blas Mínguez (Campo de Gusen. El cementerio de los republicanos españoles. Madrid: “Memoria Viva”, Asociación para el Estudio de la Deportación y el Exilio Español, Colección Monografías del exilio español, 8, 2010, p. 41-42), el primer convoy que los trasladó al campo salió el 5 de agosto del Stalag VII-A, situado en la población de Moosburg, al lado de Munich, Alemania. Antes de que saliese el mencionado “Convoy de los 927”, se sucedieron las expediciones que salieron de Hohenstein (Polonia), de Ziegenheim (Departamento de Essen, Alemania) y Magdeburg (Alemania), y el día 20 (a él le seguirían muchos otros) sale del Stalag 184, o sea, del campo de Les Alliers, un tren que por primera vez carga juntos hombres, mujeres y niños con destino a un campo de exterminio. Llegan a Mauthausen el día 24 y de los 927 deportados que lleva el tren, el número de españoles matriculados de ese convoy en las oficinas del campo fueron 377, de los cuales, a lo largo de su internamiento, murieron asesinados 357.
En ese día se registraron las matrículas que van del número 3807 al 4237 y a Ildefonso Nalda le asignarían el número 4219 (Benito Bermejo y Sandra Checa. Libro Memorial: españoles deportados a los campos nazis, 1940-1945. Madrid: Ministerio de cultura, 2006, p. 465). Después de cuatro años de persecución, Ildefonso acabaría llegando al campo de concentración nazi de Mauthausen, donde se encontraba la mina de granito de Wiener-Graben. A fines de 1939, Mauthausen se encontraba ya saturado de prisioneros y a unos cinco kilómetros de distancia, comienza a construirse un nuevo campo en Gusen que, con su cantera Kastenhofen, fue acabado en mayo de 1940 y más tarde se llamaría Gusen I.
A Gusen eran enviados los presos que eran considerados excedentes para la capacidad del campo central de Mauthausen ante la llegada de nuevos deportados, o quienes se encontraban en peores condiciones físicas. Ildefonso Nájera, marcado con el triángulo azul de los “apátridas” y el número de matrícula 10893 y con 65 años de edad, fue enviado a Gusen, un rectángulo de 800 metros de largo por 500 de ancho, con un gran patio a la derecha y 32 barracones pintados de negro a la izquierda. Gusen era el verdadero campo de exterminio y en su Libro de los muertos quedó grabada la siguiente inscripción: Nalda Nágera, Ildefonso. Tricio (Logroño). Muerto el 4/4/41 en Gusen (Mautheusen).
Alfonso Rubio Hernández
Profesor del Departamento de Historia
Facultad de Humanidades
Universidad del Valle (Cali, Colombia)
Posición en la sala

