Jan Wojtkowiak 1917 - 1940 Editar
Nacido 18.12.1917
Muerto 25.12.1940 en Gusen
Biografía
Jan Wojtkowiak, novicio de los Misioneros del Verbo Divino SVD
Nació el 18 de diciembre de 1917 en Bruczków. Creció en una familia campesina pobre y su padre, para mantener a su numerosa prole, además de trabajar en la granja también hacía obras de drenaje. Cuando Jan tenía seis años, comenzó su educación en la escuela de su pueblo y luego en la Escuela Pública de Borek Wielkopolski. Desde pequeño quiso ser sacerdote, pero la familia era demasiado pobre para costear sus estudios. Por lo tanto, el maestro local se encargó de obtener los recursos económicos necesarios para la educación del niño.
En 1933 fue admitido en el Seminario Menor de los Misioneros del Verbo Divino en Bruczków. Tres años más tarde, continuó su educación en el Instituto Misionero de los Verbitas en Rybnik, y luego comenzó a estudiar en el Seminario Menor de la Congregación en Górna Grupa.
Jan era una persona ordenada, diligente y responsable, de un carácter sereno y alegre Tenía una profunda devoción a San José. Durante su formación religiosa su lema diario fue: “Todo para la gloria de Dios y la salvación de las almas inmortales”. Poseía una devoción especial al Espíritu Santo, que le daba fuerzas para perseverar en su vocación misionera y superar todas las debilidades.
Después de culminar los estudios secundarios, Jan se fue a la Casa de la Misión en Chludowo para comenzar el noviciado. Mientras tanto, el estallido de la guerra cambió los planes de los superiores, pero Jan continuó con su vocación. La orden de evacuación hacia Varsovia pospuso la admisión al noviciado. Como la guerra estaba prácticamente perdida, el grupo de refugiados decidió regresar a Chludowo. Debido a la peligrosa situación política, su familia lo instó a que permaneciera en la casa. A pesar de todo cuatro semanas después toda la comunidad estaba nuevamente reunida. Poco después de su regreso, el 5 de octubre, los superiores decidieron comenzar el noviciado bajo la dirección del padre Ludwik Mzyk SVD.
Sin embargo, después de un corto tiempo, las autoridades alemanas realizaron un registro obligatorio de todos los habitantes de Chludowo. Jan se declaró católico y de nacionalidad polaca, lo que decidió en consecuencia su posterior traslado a un campo de concentración. Después de este acontecimiento, ya no pudo moverse libremente, tenía que obtener un pase. Quien los otorgaba, alguien designado por la gestapo, también controlaba el movimiento de la casa: la llegada de forasteros al monasterio y las conversaciones con sus residentes. Además, la comunidad era visitada con frecuencia por el oficial de las SS Franz Wolf, que supervisaba el monasterio. Aunque las autoridades de la Congregación permitieron que los novicios regresaran a casa, Jan decidió continuar su noviciado.
El 25 de enero de 1940 todos los residentes de la Casa fueron internados, también fueron traídos 40 sacerdotes de Poznań y sus alrededores. El mismo día, la Gestapo arrestó al maestro de novicios, el padre Ludwik Mzyk, que luego fue asesinado en el Fuerte VII en Poznań. Este evento acompañó a Jan en todas las etapas de su camino hacia el martirio y le ayudó a soportar la persecución. Aunque la vida de los internos era muy dura, y la situación alimentaria y económica calamitosa, el programa del noviciado prosiguió con normalidad.
El 19 de mayo de 1940 hizo sus primeros votos de manera acelerada, porque los superiores ya habían sido informados del inminente traslado de los internos al campo de concentración de Dachau. Y así sucedió. El 22 de mayo, Jan y sus cohermanos fueron transportados al Fuerte VII en Poznań, y desde allí transportados en vagones de ganado a Dachau. Aquí se convirtió en el número de campo 11432. Con la llegada al campo se dio comienzo a una cuarentena de dos meses, llena de ejercicios punitivos, varias horas de soportar interminables pases de lista, un “deporte” inhumano, aprender alemán y canciones ofensivas. El objetivo era uno: quebrar a los prisioneros y despojarlos de su dignidad humana.
El 2 de agosto de 1940 en un transporte de 1000 prisioneros polacos, donde se encontraban 150 miembros del clero, fue trasladado desde el campo de concentración de Dachau al campo de concentración de Gusen. Aquí le asignaron el número 7320. Al estar todavía el campo en construcción las condiciones de vida eran peores que en Dachau. Cuando llovía, el agua entraba dentro de las barracas, la ropa casi siempre estaba húmeda, lo que dificultaba el mantenimiento de la higiene.
Desde el principio se pretendía exterminar a la intelectualidad polaca y al clero polaco. Los hombres de las SS que supervisaban la construcción del campo lo llamaron "Vernichtungslager für die polnische Intelligenz”, un campo de exterminio para las élites polacas. En Gusen la única salida, como les dijo el comandante a los prisioneros recién llegados, era a través de la chimenea del crematorio.
En Gusen tuvo que acarrear las piedras de las canteras que luego se utilizaron para pavimentar las calles del campo y la plaza del recuento de prisioneros (Appelplatz). Más tarde, fue asignado a construir las villas de las SS. Durante este tiempo desarrolló una diarrea sanguinolenta, llamado en la jerga del campo “czerwonka” (disentería). Esta enfermedad se convirtió en una de las causas de su muerte. Aunque uno de los médicos, prisionero también, diagnosticó la enfermedad, no pudo darle la medicina.
Jan pasó los últimos momentos de su vida en la barraca, sentado en un colchón. En ese momento, estaba disfrutando de la carta y los saludos que había recibido de su padre, fue en Nochebuena. Durante la noche perdió las fuerzas, de ahí que el kapo de la habitación ordenó que lo arrastraran como un “perro apestoso” (śmierdzącego psa) hasta el pasillo, expuesto al viento y las heladas. Murió el 25 de diciembre de 1940 en completo abandono. El certificado de defunción emitido por las autoridades del campo también indicaba que la muerte se produjo a las 8.45. Luego el cuerpo fue quemado en el crematorio.
El sacerdote Jan Chodzidło SVD, formador y director espiritual de novicios en Chludowo durante la guerra, en 1941, dijo lo siguiente sobre todos los cérigos y novicios que estaban muriendo en los campos de Dachau y Gusen en ese momento:
Dios quiere renovar el mundo y llenar el cielo de santos. Por lo tanto, busca víctimas puras, inocentes, valiosas, muy parecidas al Cordero de Dios. Tales corderos inocentes son nuestros clérigos. Fueron elegidos por Dios para ofrecerle el sacrificio de sus vidas en reparación por los pecados del mundo y pedir bendiciones y gracia.
Gerardo Rodriguez